"LA PUERTA BLINDADA" DE RUTH VILAR EN EDICIONES INVASORAS



La de La puerta blindada es la historia de una utopía. Ruth Vilar la escribió en 2012. A partir de ese momento y durante años, la compañía Cos de Lletra trató de recabar el presupuesto necesario para producirla en condiciones profesionales dignas. Infructuosamente. Ni siquiera cuando el texto recibió el Premio Internacional de Teatro de Autor Domingo Pérez Minik que otorga la Universidad de La Laguna¡Qué irónico hubiera resultado conseguirlo, cuando la obra reflexiona precisamente sobre el estrangulamiento de la cultura desde instancias más altas! 

En La puerta blindada, la subsistencia cultural acaba convertida en un feliz azar y es fruto de la ardua y paciente acción individual. Una modesta acción creadora, preservadora y divulgadora que se opone a las contundentes políticas de la asolación. Asimismo, sin más capital que las complicidades entre profesionales y en condiciones de teatro estrictamente independiente, Cos de Lletra estrenó La puerta blindada en el Teatro Lagrada de Madrid en otoño de 2016. Alicia González Laá y Salva Artesero protagonizaron este montaje, dirigido por Ruth Vilar con música original de Manuel Sánchez Riera.

Luego, otra vez el páramo. Ninguna sala de Barcelona quiso programar La puerta blindada. Ningún teatro municipal catalán quiso programar algo que no se había visto en Barcelona. El espectáculo se fue marchitando. Esa puerta, que se había entreabierto y había vuelto a cerrarse, seguía rigurosamente blindada. Tal escasez tenía y tiene sentido: el estado de emergencia social y cultural que la obra refleja (y que autora y compañía calificaron en su momento de «actual») persiste, se ha agravado y va para largo. De modo que La puerta blindada planta una semilla vigorosa en el impostergable debate sobre qué transformación individual exige nuestra época.

Difícilmente volverá esta obra a las tablas. No en breve. Objetarán los optimistas que siempre hay carambolas. Ojalá. Ojalá Cos de Lletra retomase las representaciones de este espectáculo de agitación interior que advierte a los amantes de la cultura del vacío institucional y les encomienda la misión de nutrirla, preservarla y difundirla ellos mismos. 

No obstante La puerta blindada sigue viva, vivísima, ahora en el papel. La ha publicado Ediciones Invasoras para quienes quieran participar de esta utopía ambiciosa, urgente y en absoluto ilusa. La prologa, con palabras generosas, Nieves Rodríguez Rodríguez«La pieza está llena de luz; pues la firmeza con que cada palabra es dicha, la poesía que inunda la situación de asfixia, y paradójicamente nos permite respirar, la dulzura con que se dicen las cosas pequeñas o el humor (no exento de ironía) con que avanza la obra, dan buena cuenta de esta forma tan particular de Ruth Vilar para construir esta fábula política de nuestro tiempo como si quisiera atrapar a tientas el hilo blanco de lo maravilloso».

Tal y como sostiene la prologuista: «Vuelvo a la obra de Ruth Vilar y pienso que aquí la liberación es colectiva o no será. Pienso que, de alguna manera, la autora pretende decirnos que la esperanza es un bien individual que ha de tornarse, para ser, colectiva». En efecto, la llave que abrirá esta muralla de aridez espesa que nos encierra está dentro de cada quien. Ahora bien, girarla es algo que debemos hacer juntos.



Salva Artesero y Alicia González Laá en "La puerta blindada". 
(Fotografía de Rubén Ibarreta.)